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Conclusiones

Debido al envejecimiento progresivo de la población y dado que la ECV es la causa principal de muerte entre los ancianos, se hace evidente que la prevención de la ECV en los ancianos es cada vez más importante. Aunque la edad en sí misma es un factor de riesgo de morbilidad y mortalidad de ECV, los metanálisis y los ensayos clínicos demostraron que la prevención y el tratamiento de la hipertensión y la dislipidemia en los ancianos son eficaces y producen reducciones significativas en la morbilidad y la mortalidad CV. Existen datos considerables que demuestran que la prevención y el tratamiento de la hipertensión, independientemente del régimen terapéutico, reducen los eventos CV independientemente de la edad. Sin embargo, en diferentes estudios, los diuréticos y los BCC (especialmente la amlodipina) mostraron una eficacia superior en el control de la hipertensión sistólica aislada en comparación con otras clases de agentes, una afirmación reconocida en diferentes pautas. Además, un gran número de estudios demostró la eficacia del manejo de la dislipidemia y la reducción de los eventos CV en los ancianos. La decisión clínica de tratar los factores de riesgo CV en los ancianos debe tomarse en función de varias consideraciones: 1) la expectativa de vida; 2) la edad biológica y la capacidad funcional; 3) el grado y la gravedad de la ECV; 4) la presencia de factores de riesgo; y 5) la efectividad del tratamiento de los factores de riesgo. Es posible manejar la hipertensión y la dislipidemia de manera eficaz en esta población teniendo en cuenta estas consideraciones.