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Epidemiología

La prevalencia informada de HVI varía ampliamente según los criterios del diagnóstico, el método de detección y la edad, etnia y gravedad de la enfermedad de los pacientes con hipertensión.2,3

Se han informado tasas de alrededor del 20 % (determinado por electrocardiografía) hasta casi el 50 % (determinado por ecografía) en poblaciones con hipertensión leve a moderada.2,3

Métodos de detección

La HVI puede evaluarse por electrocardiografía (ECG), ecocardiografía, resonancia magnética cardíaca (RMC) o ecocardiografía tridimensional, pero no todos estos métodos tienen una precisión de diagnóstico comparable.2,3

La electrocardiografía es el método de detección más rentable y ampliamente disponible para la HVI, y sirve como herramienta de detección de primera línea, pero su utilidad clínica se ve obstaculizada por su baja sensibilidad.1,8 En particular, como depende de electrodos superficiales para detectar la actividad cardíaca, las mediciones pueden verse afectadas por la presencia de grasa, líquidos y aire entre el corazón y los electrodos.1 Por consiguiente, la ECG tiende a subestimar la HVI en pacientes con obesidad, derrames pleurales, derrames pericardiales, anasarca o enfermedad pulmonar obstructiva crónica.1 El diagnóstico de HVI por ECG también se ve fuertemente afectado por la edad y la etnia.1

La ecocardiografía es mucho más sensible que la ECG y también puede detectar una enfermedad valvular y medir los cambios en la FVI a lo largo del tiempo.1,2 Sin embargo, la ecocardiografía presenta algunas desventajas, como una alta variabilidad entre observadores para determinar la masa ventricular izquierda, dificultades para obtener medidas ecográficas precisas en pacientes y/o ancianos y el costo.8

La imagen por resonancia magnética cardíaca ofrece la evaluación más precisa y reproducible del tamaño y la estructura ventricular.2 Si bien el uso de imagen por resonancia magnética cardíaca en la práctica clínica es limitado por su costo y disponibilidad, cumple una función en la investigación y evaluación de situaciones clínicas especiales.1 De modo similar, la ecocardiografía tridimensional en tiempo real es altamente precisa para medir el volumen y la función del ventrículo izquierdo (VI), pero también puede estar limitada por su costo y disponibilidad.3 Por lo tanto, es importante considerar las fortalezas y limitaciones de cada uno de estos métodos de detección al evaluar las tasas de prevalencia de la HVI. Por ejemplo, las tasas ecocardiográficas tenderán a ser más altas y más precisas que las tasas electrocardiográficas, pero es posible que no sean tan reproducibles como las medidas por RMC o ecocardiografía tridimensional.

Mediciones de la prevalencia por ECG frente a ecocardiografía

Un metanálisis reciente de 26 estudios electrocardiográficos publicado en inglés en revistas arbitradas entre 2000 y 2010, que incluyó un total de 40 444 pacientes hipertensos en varios entornos clínicos y países, halló que la prevalencia mundial general de la HVI detectada por ECG era aproximadamente del 18 % al 19 %.8 Sin embargo, el intervalo de prevalencia dentro de cada estudio fue mucho más amplio (entre el 1 % y el 40 %, según los criterios usados y las características clínicas de los pacientes.8 Cinco de los 26 estudios (n = 12 084 pacientes) proporcionaron tasas de prevalencia de HVI por sexo; los datos parecieron indicar que la HVI aparecía con más frecuencia en hombres (24 %) que en mujeres (16 %).8 Los autores reconocieron que el método de detección electrocardiográfico fue menos sensible de lo que hubiese sido una ecocardiografía, pero afirmaron que la ECG sigue siendo útil como herramienta de detección de primera línea para la HVI en pacientes hipertensos, especialmente si los criterios de diagnóstico se pueden refinar más.8

Algunos de los mismos autores también realizaron un metanálisis similar de 30 estudios ecocardiográficos publicado en inglés en revistas arbitraria entre 2000 y 2010, que incluyó 37 000 pacientes de varios entornos clínicos y países.9 Este análisis halló que la prevalencia mundial general de HVI detectada por ecocardiografía era mucho más alta, entre el 36 % y el 41 %, según los criterios de diagnóstico, y que no había diferencias estadísticas en las tasas entre hombres y mujeres.9 Además, hallaron que la HVI excéntrica era más prevalente que la HVI concéntrica, independientemente de los criterios de diagnóstico, pero la HVI concéntrica seguía presente en alrededor del 20 % de los pacientes de ambos sexos.9 Dado que la HVI concéntrica tiene un pronóstico CV peor, este hallazgo genera preocupaciones sobre el manejo actual de la hipertensión y otros factores de riesgo de HVI.9

De hecho, muchos pacientes hipertensos no logran un control correcto de la PA a pesar del tratamiento farmacológico adecuado y por ende corren un riesgo mayor de daño subclínico en los órganos (p. ej., HVI) y eventos CV.7 Se ha hallado que la incidencia de la HVI (según lo medido por ECG) es 10 veces mayor en pacientes hipertensos que en pacientes normotensos, con niveles intermedios para los pacientes con hipertensión límite.10 También se halló que las tasas de prevalencia de HVI ecocardiográficas eran muy altas (del 55 % al 75 %) entre los pacientes con hipertensión resistente (HR), un subconjunto de PA no controlada que se relaciona con un riesgo alto de daño CV o de órganos, de acuerdo con otro análisis de la bibliografía realizado por Cuspidi et al.7

Los estudios epidemiológicos también identificaron que la edad, la PA elevada y el aumento del peso corporal son factores de riesgo independientes del desarrollo de la HVI, y a menudo se desarrollan juntos a lo largo del tiempo; por lo tanto, la prevalencia de la HVI es muy alta en la población anciana.2 En el Estudio del corazón de Framingham, se halló una prevalencia considerablemente más alta de HVI ecocardiográfica en pacientes mayores de 70 años (33 % en hombres; 49 % en mujeres) que en pacientes menores de 30 años (8 % en hombres; 5 % en mujeres).10,11 Los pacientes ancianos también pueden ser más susceptibles a sufrir consecuencias patológicas de la HVI, como disminución de la perfusión coronaria y arritmia ventricular.11 El Estudio del corazón de Framingham halló que la morbilidad y mortalidad por causas CV eran de 4 a 7 veces más altas en pacientes ancianos, y que el 45 % de las muertes por ECV del estudio estaban precedidas por la detección de HVI.10,11 El Estudio del corazón de Framingham también proporciona evidencia sobre la diferencia en las tasas de prevalencia basadas en el método de detección. Se utilizaron electrocardiografías y ecocardiografías, pero la ECG detectó una tasa de HVI de solo un 3 % en la población del estudio, mientras que el método ecocardiográfico más sensible detectó HVI en el 16 % de los hombres y en el 19 % de las mujeres en la misma población.11