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Dieta/obesidad

La obesidad se define como un índice de masa corporal (IMC) de ≥30 kg/m2, y el sobrepeso se define como un IMC de 25,0 a 30,0 kg/m.4 Los principales factores de riesgo de obesidad incluyen una dieta de alta densidad, poca actividad física y un estilo de vida sedentario.5,6 El sobrepeso o la obesidad están directamente correlacionados con un mayor riesgo CV debido a la aparición y exacerbación de factores de riesgo cardiometabólicos, como hipertensión, dislipidemia, resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. Cada uno de estos factores de riesgo promueve la ateroesclerosis y aumenta las probabilidades de una persona de presentar eventos CV adversos, como infarto de miocardio (IM), accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.7

Otras consecuencias CV adicionales  de la obesidad  incluyen hipertrofia cardíaca, agrandamiento de la cavidad auricular y ventricular, disfunción ventricular, aumento del tono simpático, hipertensión pulmonar con insuficiencia cardíaca derecha y arritmias cardíacas.8,9

En 2006, los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health, NIH) realizaron un estudio en más de 500 000 personas de entre 50 y 71 años para examinar el impacto de tener sobrepeso o ser obeso. Las personas que tenían sobrepeso presentaron hasta un 40 % más de riesgo de muerte en comparación con las personas de peso normal. En el caso de los pacientes obesos, el riesgo de muerte aumentó aún más en un factor de 2 a 3. Es importante destacar que el aumento relativo en la mortalidad fue independiente del sexo, la raza o el origen étnico.10

La prevalencia creciente de la obesidad es un problema global que, a menos que se aborde de manera significativa, tiene el potencial de reducir la expectativa de vida a nivel mundial.11,12 A nivel global, la prevalencia de sobrepeso y obesidad es significativa. Más de 1,1 mil millones de adultos en el mundo tienen sobrepeso, y más de 300 millones son obesos.12 La obesidad es problemática especialmente en los países en vías de desarrollo, donde la adopción de una dieta occidental y el estilo de vida sedentario se han relacionado con la triplicación de las tasas de obesidad en las últimas 2 décadas. La obesidad también es un problema en regiones geográficas como el Medio Oriente, el Sudeste Asiático y China, donde las tasas de obesidad aumentan rápidamente.12

En Estados Unidos, hasta dos tercios de las personas tienen sobrepeso o son obesas. Además, es particularmente preocupante que la obesidad haya aumentado aproximadamente un 50 % por década durante las décadas de 1980 y 1990, contribuyendo significativamente a consecuencias de salud adversas en las personas afectadas.7 Asimismo, en la mayoría de los países de la región europea, la prevalencia de la obesidad ha aumentado hasta en un 40 % en la última década (Figura 1).12 En la mayoría de los países, más del 50 % de la población tiene sobrepeso o es obesa.13

Figura 1. Imagen de Hossain P, et al. Obesity and diabetes in the developing world--a growing challenge. N Engl J Med. 2007;356(3):213-215.12

Es realmente preocupante el aumento mundial de la prevalencia de la diabetes tipo 2, la cual se prevé que aumentará a 366 millones de personas para el año 2030.14 Este aumento en la diabetes tipo 2 se debe directamente a un aumento en la prevalencia de la obesidad, donde el 90 % de los casos de diabetes tipo 2 se atribuyen al exceso de peso. Como sucede con la obesidad, se espera que el impacto de la diabetes sea mayor en las regiones en vías de desarrollo, como el Sudeste Asiático, la región del Pacífico Occidental, India y China.12

El principal componente del manejo de la obesidad es la reducción de peso a través de la implementación de una dieta saludable y un programa de ejercicios. Incluso las reducciones de peso moderadas del 5 % al 10 % han demostrado reducir o retrasar la aparición de factores de riesgo CV que pueden producir infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.15

Con respecto a las modificaciones de la dieta, se debe aconsejar a los pacientes que disminuyan el consumo de alimentos de alta densidad, que coman porciones más pequeñas durante las comidas, que no coman entre comidas y que eviten la alimentación nocturna. Además, una disminución general del consumo calórico del 15 % al 30 % es adecuada y suficiente como para ayudar a promover más la pérdida de peso. La pérdida de peso ideal debe ser de 0,5 a 1 kg por semana.13

Un programa de ejercicios es esencial no solo para perder el exceso de peso, sino también para el mantenimiento a largo plazo del peso corporal una vez normalizado. Actualmente, las pautas recomiendan iniciar actividad física moderadamente intensa al menos de 3 a 5 días por semana y aumentar la actividad a 1 hora por día la mayoría de los días.13