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Introducción

La dislipidemia, niveles especialmente elevados de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (low-density lipoprotein, LDL), es un problema mundial que afecta aproximadamente al 39 % de la población mundial. La correlación lineal y positiva entre los niveles elevados de colesterol LDL (LDL-C) y el aumento de eventos cardiovasculares (CV) se ha demostrado claramente en registros extensos y varios estudios clínicos. El manejo de la dislipidemia, específicamente la reducción de los niveles elevados de LDL-C, es un componente integral del manejo del riesgo CV y la progresión a lo largo del continuo de la enfermedad cardiovascular (ECV).

Las estatinas son los agentes más frecuentemente recetados que se utilizan para reducir el LDL-C, y hay muchos datos que muestran su beneficio clínico en la reducción de la incidencia de eventos CV. Estos agentes son recomendados como opciones terapéuticas de primera línea, de acuerdo con varias pautas clínicas basadas en la evidencia, y cumplen una función fundamental en el plan de tratamiento CV para los pacientes de riesgo.

El manejo de la dislipidemia, específicamente la reducción de los niveles elevados de colesterol total y colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL-C), es un componente integral del manejo del riesgo cardiovascular (CV).1 Los estudios clínicos mostraron que el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) aumenta de forma lineal con los niveles de LDL-C y disminuye al reducir el LDL-C.2,3

Juntas, las ECV son la causa principal de morbilidad y mortalidad en el mundo y representan 17,3 millones de muertes por año.4 En 2008, los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares fueron directamente responsables de 7,3 millones y 6,2 millones de muertes, respectivamente.5 La dislipidemia es un componente clave del proceso ateroesclerótico que produce la aparición de estas enfermedades. En la ateroesclerosis, la acumulación de calcio, grasa y colesterol en las paredes de las arterias provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos.6

Cuando este proceso ocurre en los vasos coronarios, puede provocar un infarto de miocardio (IM). Cuando este proceso ocurre en la vasculatura cerebral, puede provocar un accidente cerebrovascular.5 El manejo de la dislipidemia, específicamente la reducción de los niveles elevados de colesterol total y LDL-C, es un componente integral del manejo del riesgo CV.1