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Epidemiología

En términos de mortalidad mundial, el colesterol elevado es el sexto factor de riesgo principal de muerte después de la hipertensión, el consumo de tabaco, la hiperglucemia, la inactividad física y el sobrepeso o la obesidad.5 Un tercio de todas las cardiopatías isquémicas globalmente se atribuye a niveles elevados de colesterol, lo que produce aproximadamente 2,6 millones de muertes al año.5 De acuerdo con las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2008, la prevalencia mundial de concentraciones elevadas de colesterol entre los adultos era del 39 % (37 % para hombres y 40 % para mujeres) (Figura 3). La prevalencia de la dislipidemia varía en las diferentes regiones del mundo, con la prevalencia más alta en la región europea (54 % para ambos sexos) y la prevalencia más baja en la región africana y la región del Sudeste Asiático (23 % y 30 %, respectivamente).5 La prevalencia de la dislipidemia en personas ≥25 años es 57,1 % en Japón y 53,8 % en Estados Unidos. Los datos sobre la prevalencia de la dislipidemia en cada país individual pueden obtenerse en el sitio web de la OMS en http://gamapserver.who.int/gho/interactive_charts/ncd/risk_factors/cholesterol_prevalence/atlas.html.9

El Estudio epidemiológico cardiovascular de África y Medio Oriente (Africa and Middle East Cardiovascular Epidemiological, ACE) fue un ensayo internacional diseñado para evaluar la prevalencia de los factores de riesgo CV, incluida la dislipidemia, en pacientes ambulatorios que acudían a clínicas de práctica general urbanas y rurales en la región de África y Medio Oriente.10 Los resultados mostraron que la dislipidemia era el factor de riesgo CV más prevalente y que se encontraba en casi 3 de cada 4 pacientes ambulatorios.10

En las últimas décadas, China, en particular, mostró una tendencia hacia un aumento en la prevalencia de la dislipidemia, que es comparable con los patrones cambiantes del estilo de vida.11

Se prevé que esto producirá un aumento en la incidencia de la morbilidad y mortalidad de la ECV en los próximos 20 años.11 Se estima que la prevalencia de la dislipidemia en China afectará entre un 19,4 % y un 37,4 % de la población general.9 Sin embargo, los datos recientes muestran que la prevalencia de la dislipidemia puede ser mucho más alta en realidad.11 En un estudio basado en la población que evaluó la prevalencia de la dislipidemia dentro de las regiones urbanas y rurales de Pekín, los resultados mostraron que la prevalencia total era 56,1 %.11

Figura 3. Prevalencia de los niveles elevados de colesterol (≥190 mg/dl) entre personas mayores de 25 años por región de la Organización Mundial de la Salud (OMS).13

Los estudios mostraron que la concientización de las consecuencias negativas de la dislipidemia y el número de pacientes tratados están creciendo. Sin embargo, los datos también muestran que muchos pacientes están un recibiendo tratamiento subóptimo y, por ende, siguen teniendo un riesgo CV significativo. Los datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (National Health and Nutrition Examination Survey, NHANES) mostraron que entre los adultos a los que un profesional de la salud les había informado que tenían colesterol alto, el porcentaje de participantes que recibían una terapia hipolipemiante aumentó de 39,1 % en 1999-2000 a 54,4 % en 2005-2006.14 Sin embargo, en el mismo período, el porcentaje de pacientes cuyo colesterol estaba bien controlado aumentó de 7,2 % a 17,1 %.14 Este resultado prevaleció especialmente en aquellos pacientes con un riesgo más alto de eventos CV. Más de la mitad de los pacientes con diabetes documentada y casi un tercio de aquellos con EC establecida tenían niveles de colesterol bien controlados.14

Los datos de la Encuesta centralizada paneuropea sobre el infratratamiento de la hipercolesterolemia (CEntralized Pan-European survey on tHE Under-treatment of hypercholeSterolaemia, CEPHEUS) mostraron resultados similares. Este estudio evaluó el uso actual y la eficacia de la terapia hipolipemiante en pacientes con dislipidemia en 8 países europeos, de los cuales más del 90 % recibían una terapia con estatinas al momento del estudio.15

En este estudio, el porcentaje de pacientes que estaban en su objetivo de tratamiento de LDL-C recomendado era 55,6 % para aquellos con prevención primaria y 55,9 % para aquellos con prevención secundaria.15 Además, a pesar de que la duración promedio del tratamiento de los pacientes inscritos era 4,7 años, casi el 60 % de todos los pacientes seguían recibiendo la misma dosis inicial del medicamento hipolipemiante que se les había recetado primero y solo en el 7,8 % de los pacientes se había aumentado la dosis.15

Estos datos muestran claramente que no es suficiente con tener acceso a una terapia con estatinas para tratar la dislipidemia solamente y que es necesaria una correcta utilización e implementación de las pautas basadas en la evidencia para que los pacientes puedan recibir el máximo beneficio que estos fármacos pueden ofrecer.