Skip directly to content

Comentarios y conclusiones

Registros extensos y varios ensayos clínicos han mostrado que la prevención y el tratamiento de la dislipidemia produjo reducciones significativas en la mortalidad relacionada con ECV por infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.3,21,30 Para reducir significativamente el número de muertes atribuidas a la ECV, es primordial centrarse en la prevención y el manejo de la dislipidemia. Las estatinas son los agentes recetados con más frecuencia para el tratamiento del LDL-C elevado, y existe una relación directa y lineal entre los niveles de LDL-C y la incidencia de eventos CV, como IM y accidente cerebrovascular.16,21 Sin embargo, a pesar de esta relación bien organizada, muchos pacientes reciben un tratamiento subóptimo.15 Se han validado los beneficios clínicos de las estatinas para la prevención primaria y secundaria de la ECV en varios estudios clínicos, y las pautas sobre dislipidemia basadas en la evidencia recomiendan las estatinas como agentes de primera línea.1,17