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Introducción

El accidente cerebrovascular es la principal causa de muerte y discapacidad en los Estados Unidos y en todo el mundo. Si bien la incidencia del accidente cerebrovascular ha disminuido en los países en desarrollo, la cantidad real de accidentes cerebrovasculares está en aumento debido a la creciente población de ancianos. Se prevé que la carga del accidente cerebrovascular crecerá significativamente durante las próximas décadas, lo que exige educación sobre el correcto control de los factores de riesgo, reconocimiento precoz de los signos y síntomas del accidente cerebrovascular, e intervención oportuna del accidente cerebrovascular agudo.

Una prevención primaria eficaz es fundamental para la reducción de la carga del accidente cerebrovascular, y una meta del tratamiento de los pacientes que han sufrido accidente cerebrovascular isquémico o un accidente isquémico transitorio (AIT) es la eliminación de eventos cerebrovasculares posteriores a través de la prevención secundaria. El tratamiento de la hipertensión se considera la intervención más importante para la prevención secundaria del accidente cerebrovascular isquémico. Existe evidencia clínica considerable que respalda el uso de fármacos antihipertensivos  para la prevención del accidente cerebrovascular, y las pautas basadas en la evidencia enfatizan las estrategias de prevención primaria y secundaria.

El accidente cerebrovascular se produce cuando se compromete o interrumpe el suministro de sangre al cerebro, lo que provoca muerte del tejido cerebral y deficiencias neurológicas. Al ser la cuarta causa de muerte en los Estados Unidos,1 el accidente cerebrovascular representa una preocupación de salud pública importante. Además, está asociado a discapacidad significativa y a consecuencias potencialmente devastadoras para los pacientes y sus familias. Con una población de ancianos en sostenido crecimiento en todo el mundo, se prevé que la carga del accidente cerebrovascular aumente profundamente durante las próximas décadas.

Los 2 principales tipos de accidente cerebrovascular son el isquémico y el hemorrágico, que representan alrededor del 87 % y el 13 % de los accidentes cerebrovasculares, respectivamente.2 Un accidente cerebrovascular isquémico, caracterizado por flujo sanguíneo gravemente reducido, es un episodio de disfunción neurológica provocado por un infarto focal cerebral, medular o retiniano.3 Los accidentes cerebrovasculares más frecuentes son el accidente cerebrovascular trombótico, un coágulo o trombo que se forma en una de las arterias que irrigan sangre al cerebro; y el accidente cerebrovascular embólico, un coágulo o émbolo que se forma fuera del cerebro, es trasladado a través del torrente sanguíneo y se aloja en las arterias cerebrales más estrechas. Un accidente cerebrovascular hemorrágico es una acumulación focal de sangre dentro del parénquima o sistema ventricular cerebral, que no se produce por traumatismo.3 Este tipo de accidente cerebrovascular a menudo se presenta acompañado por aumento de la presión endocraneal y deterioro acelerado. El término ataque isquémico transitorio o AIT, que empezó a utilizarse para especificar los episodios vasculares temporales de la disfunción cerebral que no llegarían a considerarse accidentes cerebrovasculares, define un episodio transitorio de disfunción neurológica provocado por isquemia focal cerebral, medular o retiniana sin infarto agudo.4 Los AIT comparten los mismos factores de riesgo y son provocados por los mismos mecanismos que participan en el accidente cerebrovascular isquémico, y la mayoría de ellos se resuelve en el término de los 30 a 60 minutos.5

Los síntomas del accidente cerebrovascular, que generalmente son repentinos y a menudo aparecen sin aviso, incluyen manifestaciones súbitas de6:

  • Parestesia
  • Afasia
  • Síntomas de la vista (p. ej., diplopía, amaurosis fugaz)
  • Ataxia
  • Dolor de cabeza idiopático grave

 

Varias asociaciones de pacientes, como la Asociación Nacional del Accidente Cerebrovascular (National Stroke Association) con sede en los EE. UU., se han centrado en este tema. Una manera sencilla de que los pacientes recuerden los signos súbitos del accidente cerebrovascular consiste en el uso de la sigla FAST (del inglés, “rápido”)6:

  • Face (cara): pídale a la persona que sonría. ¿Cae alguno de los lados de la cara?
  • Arms (brazos): pídale que levante ambos brazos. ¿Alguno de los brazos se desplaza hacia abajo?
  • Speech (habla): pídale que repita una frase sencilla; por ejemplo, “El cielo es azul”.
    ¿Articula mal las palabras o habla de forma extraña?
  • Time (tiempo): si observa alguno de estos síntomas, llame de inmediato al 911.

Los principales factores de riesgo del accidente cerebrovascular son similares a los de la enfermedad coronaria, y pueden clasificarse, en general, como modificables y no modificables (Tabla 1).2,7,8

Tabla 1. Factores de riesgo del accidente cerebrovascular

Factores de riesgo modificables

Factores de riesgo no modificables

  • Hipertensión
  • Fibrilación auricular
  • Consumo de cigarrillos
  • Hiperlipidemia
  • Diabetes
  • Obesidad/falta de actividad física
  • Estenosis asintomática de la arteria carótida
  • Enfermedad drepanocítica
  • Terapia hormonal posmenopáusica
  • Uso de anticonceptivos orales
  • Factores alimenticios
  • Consumo de sodio >2300 mg
  • Consumo de potasio <4700 mg
  • Enfermedad coronaria
  • Insuficiencia cardíaca
  • Arteriopatía periférica
  • Edad
  • Raza
  • Antecedentes familiares
  • Sexo

 

Las estrategias de prevención del accidente cerebrovascular isquémico se centran en el control de los factores de riesgo modificables; la hipertensión y la fibrilación auricular (FA) se encuentran entre los factores de riesgo más importantes y debidamente documentados. Las personas con hipertensión tienen entre 3 y 4 veces más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular que las personas normotensas, y el riesgo de accidentes cerebrovasculares aumenta en proporción al incremento de la presión arterial (PA).9 La FA, caracterizada por una aurícula que late rápidamente y puede provocar acumulación de sangre y estasia, lo que deriva en la formación de trombos, ha sido ampliamente reconocida como un factor de riesgo del accidente cerebrovascular. La FA aumenta en 4 a 5 veces el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, y este riesgo se acrecienta con la edad.2

La importante carga de la enfermedad a partir de la discapacidad causada por un accidente cerebrovascular exige el reconocimiento precoz de los signos y síntomas del accidente cerebrovascular, lo cual es crucial para mejorar el acceso a un tratamiento oportuno del accidente cerebrovascular, reducir las secuelas a largo plazo y establecer medidas eficaces para disminuir la progresión de AIT a accidente cerebrovascular grave y discapacidad. La atenta evaluación cardiológica de los pacientes con isquemia cerebral es de gran importancia porque 1) el accidente cerebrovascular isquémico es un evento índice que puede dar lugar al diagnóstico de enfermedades cardiovasculares (ECV); 2) las enfermedades del corazón y la aorta son importantes fuentes de embolia; y 3) la morbilidad y mortalidad de las personas con accidentes cerebrovasculares se asocian a enfermedades cardíacas concomitantes.10