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Introducción

La enfermedad renal crónica (ERC) está estrechamente relacionada con la enfermedad cardiovascular (ECV); ambas tienen riesgos en común que incluyen hipertensión y diabetes. Las comorbilidades de la hipertensión y la diabetes pueden contribuir a la disminución de la función renal, y esa disminución en la función renal puede contribuir a la hipertensión. Asimismo, la ERC y la ECV se exacerban por dislipidemia, que puede ser una manifestación clínica común en esta población de pacientes. El manejo de la hipertensión y la dislipidemia son modalidades clave para el manejo de la ERC y la reducción exitosa en la morbilidad y mortalidad de la ECV.

Las pautas terapéuticas desarrolladas por múltiples organizaciones reconocidas a nivel internacional recomiendan controlar la hipertensión con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y bloqueadores del receptor de angiotensina (BRA), así como reducir el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (low-density lipoprotein, LDL) con estatinas. Los ensayos aleatorizados controlados (EAC), que incluyeron miles de pacientes, demostraron que el control de la hipertensión con IECA y BRA beneficia a la ECV y la ERC. Del mismo modo, otros EAC extensos que estudiaron los efectos de las estatinas, también demostraron los beneficios para la ECV y la ERC de la reducción del colesterol LDL. En pacientes con ERC, las estatinas demostraron reducir el primer evento de ECV en un 28 %.

La enfermedad renal crónica (ERC) tiene muchas etiologías, pero una consecuencia común en la mayoría de los pacientes con ERC es la enfermedad cardiovascular (ECV). Por más debilitante que pueda ser la ERC, la mortalidad se debe muy frecuentemente a ECV y no a enfermedad renal en estadío terminal (ERET). Los pacientes con ERC leve a moderada tienen más probabilidades de morir de ECV que de insuficiencia renal, y se ha demostrado que el riesgo de ECV aumenta con la gravedad de la ERC.1,2,3,4

Se sabe bien que existe una relación estrecha entre la diabetes mellitus, la hipertensión y la ERC. Además, la diabetes y la hipertensión están relacionadas con un riesgo mayor de ECV. Sin embargo, la relación entre la ERC y la hipertensión es recíproca; la hipertensión contribuye al desarrollo de la ERC y la ERC contribuye al desarrollo de la hipertensión. El daño a los riñones puede provocar un aumento en la presión arterial (PA), que puede producir hipertensión y, con el tiempo, la hipertensión puede causar daño a los riñones.1,2 La relación estrecha entre la hipertensión y la ERC brinda una oportunidad terapéutica para beneficiar a ambas enfermedades a través del control de la hipertensión.

La dislipidemia también es una característica distintiva de la ERC y la ECV, y brinda una dirección terapéutica para mejorar la ERC y la ECV. Sin embargo, la relación entre la dislipidemia y la ERC aún sigue en investigación; algunos investigadores sugieren que la dislipidemia contribuye a la progresión de la ERC y otros sugieren que es una consecuencia de la ERC.4,5 En algunos estudios, se demostró que el tratamiento de la dislipidemia mejora la evolución de la ERC y la ECV en pacientes con ERC, especialmente con ERC en estadío inicial, o que tienen un efecto neutro en la evolución de la ECV. Otros estudios sugieren que algunas estatinas, como la atorvastatina, pueden mejorar la evolución al reducir la proteinuria, mientras que otras estatinas pueden de hecho contribuir a la disminución de la función renal.4,5,6 Son necesarios más estudios para abordar esta posible disparidad. Varios estudios extensos demostraron que, independientemente de la evidencia de una mejora en la función renal, las estatinas pueden mejorar la evolución de la ECV al reducir los eventos de ECV. En pacientes que no reciben diálisis, el ensayo Iniciación hipolipemiante intensiva disminuye nuevos eventos cardíacos (Aggressive Lipid-Lowering Initiation Abates New Cardiac Events, ALLIANCE) mostró que las estatinas reducen el primer evento de ECV en un 28 % de los pacientes con ERC.7 La relación entre el tratamiento para la dislipidemia en pacientes con evoluciones de la ERC y la ECV requiere una investigación más profunda para comprender todos los parámetros que contribuyen a una mejor evolución de la ECV.