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Conclusiones

En las últimas 2 décadas, se han hecho avances importantes en nuestra comprensión de la relación entre la ERC y la ECV. Muchos estudios han revelado que la ERC y la ECV tienen una relación perniciosa, en la que cada afección exacerba a la otra.1 Actualmente, nuestro arsenal clave para combatir estas enfermedades consiste en la reducción de la PA y el control de la dislipidemia.1 A medida que se conoce más sobre la función del SRAA en el aporte a la ERC y la ECV, la disponibilidad de IECA y BRA provoca mejoras en los resultados de los pacientes respecto de la ERC y la ECV. Estos agentes mostraron retrasar la progresión de la ERC y reducir el tiempo hasta el primer evento CV. Al usar IECA, BRA y estatinas en combinación con cambios en el estilo de vida en un enfoque multidisciplinario para manejar la ERC, los resultados de los pacientes continuarán mejorando.