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Fisiopatología

Si bien los factores socioeconómicos y el acceso a la atención médica afectan definitivamente la variación étnica en la morbilidad y mortalidad de la ECV, se identificaron diferencias raciales en la prevalencia, gravedad y manifestación de ciertos tipos específicos de ECV. Estas incluyen hipertensión y ECV ateroesclerótica, y patologías relacionadas con la ECV, como albuminuria y enfermedad renal, que sugieren la posibilidad de diferencias fisiopatológicas subyacentes.4,5,6,7

Los afroamericanos y varios grupos étnicos fuera de Estados Unidos tienen una prevalencia más baja de calcificación de las arterias coronarias que los estadounidenses de raza blanca a pesar de que su riesgo de enfermedad coronaria sea mayor.5 En contraste, en las personas de raza blanca, la prevalencia y el grado de calcificación de las arterias se corresponden con la prevalencia de obstrucción detectable por angiografía.5 Varios factores, incluidos los niveles de vitamina D, las proteínas óseas reguladoras, los marcadores inflamatorios, la hemostasis, el polimorfismo genético, la función renal y la edad, determinan la proporción del volumen total de placa ateroesclerótica calcificado.5 Dado que la densidad ósea, que está inversamente relacionada con la calcificación vascular, es mayor en las personas de raza negra que en las de raza blanca, se ha propuesto que algunos factores genéticos que afectan el metabolismo del calcio y la vitamina D podrían proteger a los afroamericanos de la calcificación ateroesclerótica.5 Además, los estudios que cuantifican el calcio de las arterias coronarias mediante tomografía computarizada por haz de electrones no respaldan la teoría de que las diferencias raciales en la calcificación de las arterias se deban a los tamaños de las partículas de lipoproteínas.4 Por consiguiente, la tasa de eventos CV más alta entre los afroamericanos, a menudo se atribuye a la hipertensión,5 que se produce a una edad más temprana, con mayor frecuencia y con un grado de gravedad mayor dentro de este grupo étnico que en cualquier otro grupo de Estados Unidos.6

En los estudios epidemiológicos, entre el 20 % y el 70 % de las características de presión arterial (PA) se atribuyen a la heredabilidad. Los expertos concuerdan en que tanto las mutaciones genéticas como los factores no genéticos contribuyen a la hipertensión en todas las razas.6 Sin embargo, entre los afroamericanos, se han identificado algunos mecanismos fisiopatológicos únicos. Por ejemplo, la sensibilidad a la sal es más frecuente entre los afroamericanos que entre las personas de raza blanca, lo que sugiere que el aumento en la prevalencia de hipertensión dentro de este grupo puede surgir de un transporte renal de sodio defectuoso.6 Del mismo modo, en comparación con las personas de raza blanca, los afroamericanos hipertensos demuestran una hiperactividad simpática y respuestas vasoconstrictoras intensificadas a los estímulos adrenérgicos.6 Se conoce que los niveles bajos de renina caracterizan la hipertensión en esta población. Los afroamericanos tienen un flujo plasmático renal disminuido, respuestas vasopresoras reducidas a la angiotensina II y respuestas vasodilatadoras aumentadas a los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina II, lo cual puede combinarse para aumentar los niveles de angiotensina II en los tejidos y, de ese modo, inhibir los niveles plasmáticos de renina, elevar la PA y posiblemente causar daño renal.6

La enfermedad renal crónica (ERC) es un factor de riesgo independiente de ECV y comparte muchos factores de riesgo con la ECV, incluyendo la microalbuminuria, que predice la ECV de forma independiente.7 Dentro de las poblaciones hipertensas, la microalbuminuria es más prevalente entre los afroamericanos y los estadounidenses de origen mexicano que en los estadounidenses de origen europeo con o sin diabetes.7 Dentro de las poblaciones generales, es más prevalente entre los afroamericanos que en otros grupos étnicos. Estas diferencias son evidentes incluso después de ajustar los factores de riesgo conocidos, como edad, diabetes, PA, tabaquismo, índice de masa corporal (IMC) y control glucémico, en las personas con diabetes.7 No se comprende bien el vínculo entre la microalbuminuria, la ECV y la ERC, pero este podría indicar una función renal alterada, disfunción endotelial vascular o un factor desconocido que afecta el sistema cardiovascular y el sistema renal.7